PATRIMONIO

Camino de Santiago

La reparación del camino ha procurado adaptarse fielmente al trazado histórico, de tal modo que, en muchos puntos, podremos ver trozos prácticamente intactos de la antigua calzada romana.

En este trazado, el peregrino se interna en la Castilla más profunda para descubrir pueblos y paisajes medievales por los que parece que el tiempo no ha pasado y que otorgan al Camino esa leyenda que ha fraguado desde su origen. Uno de los tramos más íntimos del Camino, etapa para disfrutar de los paisajes castellanos, la hospitalidad de sus gentes y sus pueblos sencillos y humildes.

Los que caminen a comienzos de la primavera, transitarán entre un exuberante e infinito mar de campos verdes colmados de plantas de cereal; los que elijan el verano o los inicios del otoño, caminarán entre amarillentos campos agostados que nos muestran lo que en realidad son: uno de los graneros más importantes de Europa.

Iglesia de San Pedro

La iglesia, dedicada a San Pedro ad Vincula, es de base románica, aunque muy reestructurada al estilo renacentista. Es de una nave con capillas en cruz latina en la cabecera, ya renacentista, aunque conserva el cuerpo románico. Su ábside es rectangular con amplios pilastrones en esquinas hasta el alero que es moldurado en toda la fábrica. La portada es románica con arco de medio punto y tres arquivoltas sencillas. Y la torre es rectangular, de buena construcción, con dos huecos y dos campanas y con dos grandes y curiosos arbotantes a su izquierda para sostenerla. Delante de la portada luce un hermoso crucero. La pila es renacentista con acanalados.

El retablo mayor es clasista, con apreciables tablas de Juan de Tapia (1664), así como otro de los retablos Arquitectónicamente es una muy buena iglesia de transición. Sus libros parroquiales comienzan en 1593.

Retablo y Frescos de la iglesia (S XVII-XVIII)

Este retablo fue dorado con oro bruñido en casi toda su arquitectura. Los elementos ornamentales vegetales se estofaron utilizando colores como el azul-verdoso y el carmín aplicados sobre la capa de oro y los motivos más evidentes son los rameados y las florecillas. Las policromías más llamativas de todas las vestimentas son las del relieve de la Liberación de San Pedro y las de la Asunción. Las carnaciones se hicieron a pulimento y en mate. Las que se ubican en las partes más bajas del retablo están trabajadas a pulimento, mientras que las superiores se hallan sin pulimento. El autor, Lucas De la Concha, trató de completar las composiciones en relieve introduciendo en los fondos paisajes de carácter fundamentalmente vegetal aunque no faltan, tampoco, paisajes de carácter arquitectónico.

Respecto a las pinturas de la bóveda, aparecen diversos elementos ornamentales, de carácter vegetal fundamentalmente, entremezclados con angelitos de gran tamaño y juguetones.